Buscar este blog

Peces de lujo

 

Esta es una de esas publicaciones que, desde Salve, Qvirites disfrutamos mucho investigando y escribiendo, pues nos encontramos con una de tantas ocasiones en las que no podemos evitar expresar: “un momento, ¿de verdad me estás diciendo que esto ya lo hacían los romanos hace más de dos mil años?”. Cuando piensas que las piscifactorías eran un invento moderno, descubres que los antiguos desarrollaron esta tecnología, descendiendo así nuestra prepotencia de individuos más avanzados y aumentando el respeto por las sociedades preindustriales[1].

 

Mosaico, 88 x 88 cm (teselas de 5 mm), s. I a.C. Representación de distintas especies de la fauna marina, con especial énfasis en la lucha entre un pulpo y una langosta. Hallado en el triclinio de la domus de Lucio Elio Magno y conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles (fotografía propia)

Quizás solo debamos establecer una diferencia en base al objetivo que se buscaba; resulta evidente que el uso e incremento de las piscifactorías modernas obedece en mayor medida a la necesidad de consumir especies acuáticas cuya existencia está amenazada en entornos naturales como consecuencia de la sobreexplotación pesquera y la contaminación. Es muy posible que los romanos creasen sus piscifactorías no tanto por el riesgo de extinción de una especie, sino para disfrutar de la misma en cualquier época del año (ya fuese como producto fresco o en salazón) durante un tiempo en el que no existía la conservación refrigerada de los alimentos. Complementa a esta reflexión personal las palabras de Séneca (Ep. XIV, 90, 7):

(…) los viveros de peces, puestos a buen recaudo para que la glotonería no se viera expuesta al riesgo de las tempestades, y así, aunque la furia del mar fuera muy violenta, la voluptuosidad dispusiera de sus propios puertos donde cebar cantidades de peces variados[2].

Tenemos incluso testimonios que informan de piscifactorías con un fin religioso y no para consumo, por increíble que parezca. Es el caso citado por Claudio Eliano (NA, XII, 1), en el que el sacerdote de un templo de Apolo de Mira (en Licia, Turquía) alimentaba en una fuente a unos peces llamados “orfos”[3] con carne de terneras sacrificadas en honor al dios; los oferentes entendían como buen augurio de Apolo que los peces se diesen un buen atracón de carne, mientras que el rechazo de la misma implicaba la cólera divina. Y como el ser humano puede alcanzar cotas inauditas para su imaginación, hay registrado un uso de la acuicultura con fines crueles (si es que estamos dispuestos a creer dichos testimonios); es el caso de Vedio Polión, amigo de Augusto, quien condenaba a muerte a sus esclavos arrojándolos a su estanque de morenas, previamente enfurecidas tras echar vinagre en el agua (Plin. NH, IX, 77). Pero en cuanto al uso de la acuicultura para el consumo humano, tenemos algunos interesantes testimonios:

  1. Plinio el Viejo (NH, IX, 171) nos informa sobre Cayo Hirrio como el primero en construir un vivero, en este caso de morenas, gracias al cual pudo ceder seis mil de estos peces que se utilizaron en las cenas del triunfo de Julio César. 
  2. Otro famoso acuicultor fue Lucio Licinio Murena, el primero en crear un vivero de distintas especies.
  3. Lúculo, apodado por Pompeyo como “Jerjes con toga”, cobró fama por haber perforado una montaña cerca de Nápoles para construir un canal de conducción de agua hacia su vivero[4]
  4. Mencionamos también el caso de Cayo Sergio Orata (Plinio, NH, IX, 168), el primero en crear viveros de ostras en Bayas, y no para comer bien (autoconsumo), sino para hacerse rico (venta en mercado). 
Esto denota que las piscifactorías o piscinae se convirtieron en una costumbre lujosa entre la nobleza romana, como denuncia Cicerón a propósito de la frivolidad de los piscinarii, que atendían más a sus peces que a los asuntos público[5] (Plinio, NH, IX, 170).

Sin embargo, es Columela quien nos proporciona una información más exhaustiva y científica sobre la acuicultura romana. Sobre su origen e historia (VIII, 16), comenta que los antiguos romanos, buscando que nunca les faltasen provisiones de especies comestibles, construían piscinas que llenaban con peces traídos del mar, así como lagos naturales[6], concretamente los lagos Volino, Sabatino y de Viterbo, donde prosperaron lobos marinos y doradas. Sin embargo, en aquellos tiempos remotos las piscifactorías eran más una ayuda extra para el mantenimiento de los campesinos, y no tanto una actividad exclusiva y lujosa de los nobles.

Respecto al proceso de construcción (VIII, 17), Columela explica muchos detalles que enumeramos de forma simplificada:

  1. Para evitar el fracaso, es mejor que el estanque esté dispuesto de manera tal que el agua de las olas entrantes consiga echar la anterior, evitando el estancamiento y obteniendo el refresco continuo del mismo. 
  2. Podía excavarse en roca (opción difícil y minoritaria) o construirse con obra de sillería en la orilla.
  3. También detalla que si el vivero está al mismo nivel que el agua del mar, debe tener una profundidad de nueve pies y contar con mucho caudal en los canales que se abran para remover mejor el agua del fondo. 
  4. Desaconseja que las piscinas tengan largos escondrijos y cavernas donde los peces se refugien del sol, pues dificultan el refresco de agua corriente, aunque se pueden mantener una especie de hornillas en las paredes. 
  5. Los canales deben contar con rejillas de cobre con agujeros pequeños para impedir el escape a los peces.
  6. Recomienda que las piscinas incluyan algunas rocas de la costa con algas para que confieran al vivero un aspecto similar al verdadero mar, y así los peces se sientan más cómodos en su encierro.

Después, había que considerar la selección de especies a ser encerradas. Columela menciona que no es buena idea mantener una gran cantidad de barbos por ser una especie muy delicada, siendo el mújol, lobo, mero, lamprea, morena… especies que aguantan mejor el encierro. Si la piscina cuenta con lodo y cieno, resulta ideal para “peces aplastados” como el lenguado o el rodaballo, así como especies con concha. Respecto a la alimentación, el autor explica que a los “peces aplastados” es mejor darles alimentos tiernos porque no tienen dientes y prefieren lamer o tragar la comida, como anchoas secas, sardinas podridas, intestinos del atún, ventrículos de caballas… (en suma, los desperdicios). Para las otras especies, sirve cualquier pescado de tamaño menor, como anchoas o camarones, pero también pueden servir pedazos de pan o frutas picadas de estación. En cualquier caso, se recomienda un buen engorde del pescado para que alcance buenos precios de venta en el mercado.

La arqueología da testimonio de que la acuicultura era una práctica que los romanos expandieron por todo el Mediterráneo, con más de 50 restos (la mayoría de ellos en Italia), pero no hay duda de que debió haber muchos más centros de producción que no han llegado hasta nosotros. Los mencionamos aquí brevemente:

FRANCIA

  • Lac de Capelles, en Port-la-Nautique, Narbona.
  • La Gaillarde, en Roquebrune-sur-Argens, Var.
  • Fréjus, Var.
  • Île Sainte-Marguerite, en Cannes, Alpes-Maritimes.
  • Antibes, Alpes-Maritimes.

ARGELIA (identificación dudosa)

  • Cerca de Cherchell.
  • Tipasa.
  • Le Figuer.

ITALIA

  • Isola Pianosa o Bagni di Agrippa, Toscana.
  • Isola Giglio o Bagno del Saraceno, en Grosseto, Toscana.
  • Santa Liberata, en Porto Santo Stefano, Grosseto.
  • Peschiera di Cosa, en Ansedonia, Grosseto.
  • Pian di Spille, en Tarquinia, Viterbo.
  • Torre Valdaliga, en Civitavecchia, Roma.
  • La Mattonara, en Civitavecchia, Roma.
  • Punta della Vipera, en Santa Marinella, Roma.
  • Fosso Guardiole, en Santa Marinella, Roma.
  • Villa Grottacce, en Santa Marinella, Roma.
  • Pyrgi, en Santa Severa, Roma.
  • Torre Flavia, en Cerveteri, Roma.
  • Peschiera di Palo Laziale, en Ladispoli, Roma.
  • La Saracca, en Nettuno, Roma.
  • La Banca, en Nettuno, Roma.
  • Torre Astura, en Nettuno, Roma.
  • Lago di Paola, en Monte Circeo de Sabaudia, Latina.
  • Sperlonga, Latina.
  • Formia, Latina.
  • Scauri, en Formia, Latina.
  • Grotte di Pilato, en Ponza, Isole Pontine.
  • Peschiera di Zannone, en Zannone, Isole Pontine.
  • Ventotene, Isole Pontine.
  • Peschiere di Lucullo, en Miseno, Napoli.
  • Baia, en Bacoli, Napoli.
  • Bagni Salvatore, en Sorrento, Napoli.
  • Sant'Irene, en Scoglio della Galera, Briatico.
  • Scalaccia, en Ancona, Marche.

Panorámica aérea parcial de la piscifactoría de Torre Astura, una de las más sofisticadas del Mediterráneo y construida en opus caementicium, con dimensiones aproximadas de 150 x 120 m (unos 20.000 m²) y subdividida en varias tanques. Aunque no sea vea en la foto, se conserva el acueducto que le aportaba agua dulce (imagen de https://altamarealatina.com/wp-content/uploads/2021/01/torre-astura-pagina-pres.png)
TÚNEZ

  • Sidi Mansour, en Monastir.
  • Maamoura, en Beni Khiar.
  • Sidi Daoud.

ESLOVENIA

  • Ankarano, en Ankarano.
  • Fisine, en Portorose.

CROACIA

  • Katoro, en Umag
  • Kupanja, en Vabriga.
  • Brijuni, en Pula.
  • Svršata, en Sali.

GRECIA

  • Chersónissos, en Heraklion, Creta.
  • Mojlos, en Sitía, Lasithi, Creta.
  • Sitía, en Lasithi, Creta.
  • Yerápetra, Creta.
  • Matala, en Timpaki, Creta.
Piscifactoría de Yerápetra, con un tanque de 5 x 5 m y excavado en la roca a mucha profundidad; solamente desde la mayor altura hasta el nivel del agua hay tres metros de diferencia (imagen de https://www.cretanbeaches.com/images/stories/history/archaeology/roman/vothoni/DSC_0058.JPG)
 
TURQUÍA
  • Antalya, en Muratpaşa/Antalya.

CHIPRE

  • Lambousa, en Lapta.
Piscifactoría de Lambousa, de grandes dimensiones y donde se aprecia uno de los canales de entrada o salida de agua (imagen de https://dynamic-media-cdn.tripadvisor.com/media/photo-o/11/a3/fd/90/alsancak-karavas.jpg?w=1200&h=-1&s=1)
 
LÍBANO
  • Byblos.
  • Norte de Tyro.
  • Sur de Tyro.

ISRAEL

  • Tel Shikmona, en Haifa.
  • Dor, en Nahsholim.
  • Caesarea, en Sdot Yam.

LIBIA (identificación dudosa y confusión con cetariae para garum).

Mapa del Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) con la distribución de piscifactorías romanas por el Mediterráneo (imagen de https://www.marqalicante.com/contenido/genericas/viveros.jpg)

En el caso particular de la Península Ibérica tenemos hasta 5 ejemplos conservados, la mayoría de ellos en la provincia de Alicante bajo el topónimo de “Baños de la Reina”[7]:

  • Yacimiento de la playa de La Albufereta: asociada a Lucentum, encontramos una villa romana con su propio vivero tallado en la roca, de 9 x 7 m, con dos compuertas de aporte al sur y dos canales laterales oeste-este de extracción.
Vista actual de la piscifactoría de La Albufereta, directamente excavada en la roca (imagen de https://veronicalopezlopez.files.wordpress.com/2016/04/vivero-romano.jpg)
Vista cenital de la piscifactoría, donde se aprecian perfectamente los canales de entrada y salida del agua marina, así como los trabajos de cantería para extracción de sillares (imagen de https://estaticos-cdn.prensaiberica.es/clip/fbead627-15ca-4873-a10d-3e4e65cd9d90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg)

  • Yacimiento de El Campello en la Illeta dels Banyets[8]: este lugar es de suma importancia por la larguísima ocupación humana del lugar, desde la Edad del Bronce, y mayormente con restos íberos y romanos, siendo a estos últimos a quienes se atribuyen las piscifactorías que aquí se han conservado. En la parte suroriental de la isla (península desde 1943) tenemos cuatro piscinas rectangulares talladas en la roca, tres paralelas (dimensiones medias de 4,80 x 2,5 m) y una perpendicular (8,85 x 2,45 m), con profundidad entre 1,40 y 2 m, y canales de entrada y salida para regular el caudal. En particular se puede resaltar una tajadera que se ha conservado in situ, y que estaba tallada en roca. En la parte noroccidental de la isla, a unos 70 m de distancia, localizamos otras dos piscina rectangulares independientes (una de 6,38 x 2,70 m y otra de 4 x 2,30 m), pero en un peor estado de conservación como consecuencia de una aguda degradación, especialmente desde 2011 en adelante, quizás como consecuencia de una sucesión de tempestades.
Vista parcial de las cuatro piscinas en el extremo sur-oriental de la isla, donde se observa la comunicación entre cada una y el estado de degradación (imagen de https://i.pinimg.com/originals/50/b8/7a/50b87a24b032967e89565783f89cbe13.jpg)

Infografía de reconstrucción de los viveros de El Campello (imagen de https://www.marqalicante.com/contenido/genericas/campello%20vivero%20-%2050.jpg)

Proceso de degradación de las piscinas nor-occidentales de El Campello (imagen de https://www.marqalicante.com/contenido/genericas/reciente%203-7-13%20-%2050.jpg)

  • Yacimiento de Calpe: en la cala del Morelló encontramos una gran piscina de 165 m² (19,75 x 8,50 m) dividida a su vez en seis compartimentos, donde nuevamente se aprecian dos canales en diagonal de acceso y salida de agua. Este lugar en particular es uno de los favoritos de los turistas para darse un baño, sin ser conscientes ni valorar que su uso lúdico degrada los restos arqueológicos. Como particularidad, al lado de la piscina se encuentran los restos de lo que ha sido identificado como una villa romana, que contaba con unos depósitos para el procesamiento del pescado; tristemente este yacimiento se encuentra muy descuidado y abandonado, pues solo se ha excavado un 25% de la superficie del recinto.
Vista actual de los restos de la piscifactoría de Calpe, en la que se aprecian los seis compartimentos cuando el agua no está enturbiada por los bañistas (imagen de https://offloadmedia.feverup.com/valenciasecreta.com/wp-content/uploads/2020/07/19135621/piscifactoria-calpe-2.jpg)
Grabado (1795) de Cavanilles donde se muestran mejor los canales de entrada y salida de agua (Biblioteca Digital Hispánica, imagen de Caballero Rubio, 2023, 119)
 
  • Yacimiento de Punta de l'Arenal, en Jávea: restos ubicados en la conocida como “cala del ministro”; el terreno fue propiedad de Mariano Navarro Rubio desde 1959, ministro de Hacienda de la dictadura franquista (1957-65). Esta piscifactoría constaba de una balsa rectangular (28 x 7 m) tallada en la piedra a gran profundidad, y rodeada por receptáculos de 50 x 25 cm; el espacio más interno de la piscina ha sido modificado para crear una plataforma elevada y una bóveda que facilita el acceso al chalet de los propietarios, lo que conllevó la destrucción de buena parte de los restos terrestres. Contaba con un canal de aporte en dirección noreste (perpendicular al oleaje) y un canal de extracción en dirección nornoreste (oblicuo al oleaje).
Vista interior de la piscina en dirección al canal de aporte en mayo de 2021 (imagen de Caballero Rubio, 2023, 122)
 
Planimetría de la piscifactoría de Punta de l'Arenal (imagen de Caballero Rubio, 2023, 121)
 
  • Yacimiento de Cabo Trafalgar: Hace relativamente poco tiempo (3 de marzo de 2018) un temporal en las costas gaditanas del municipio de Barbate ha dejado al descubierto la que podría ser una nueva piscifactoría romana, a los pies del promontorio donde se alza el actual faro[9]. Tendría una superficie de unos 100 m² (25 x 8,5 m), y muestra sillares labrados en piedra arenisca en dos de sus lados, mientras que los otros dos están tallados en la roca. De momento los arqueólogos aseguran que este vivero sería complementario a las pilas de salazón de la parte alta de Trafalgar, y que contaba con una estructura de columnas para sostener una techumbre de madera que daría sombra a los peces. Existe debate académico sobre su uso, planteándose que en realidad solo era una trampa para peces y no un vivero, pero de confirmarse esta segunda opción, sería el primero que se documenta regado por el océano Atlántico, es decir, con un oleaje mucho mayor.
Vista de uno de los muros de la piscifactoría de Trafalgar (imagen de Antonio Aragón en https://www.canalpatrimonio.com/wp-content/uploads/2018/03/CanalPatrimonio_piscifactoria_romana_Trafalgar_2.jpg)
Vista cenital de la piscina, donde se aprecian mejor los muros de sillería y los muros tallados en la roca, así como el contorno general y, levemente, los canales de aporte y extracción (imagen de Bernal-Casasola et alii., 2022, 305)
 

Fuentes:

Cicerón: Pro Murena.

Claudio Eliano: De la naturaleza de los animales.

Columela: De re rustica.

Plinio el Viejo: Historia Natural.

Séneca el Joven: Epístolas morales a Lucilio.

Varrón: De las cosas del campo.

Bibliografía:

Bernal-Casasola, D. et alii. (2011): “De la acuicultura en «Baetica». A propósito de la posible «piscina»-vivero del yacimiento haliéutico del Cabo Trafalgar, (Cádiz)”, Zephyrus, 67, 145-160.

(2022): “Ostras, mejillones y la piscina loculata de la villa marítima del Cabo Trafalgar (Barbate). Nuevos desafíos”, Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid (CUPAUAM), 48(1), 289-321. 

(2015): "Viveros y yacimientos haliéuticos. Importancia y fragilidad del patrimonio pesquero-conservero hispanorromano", en Olcina, M. y Pérez, R. (eds.), La Illeta dels Banyets y los viveros romanos de la costa mediterránea española. Cuestión de conservación, Alicante, MARQ, 16-41.

Caballero Rubio, F. J. (2023): “Análisis de las piscifactorías romanas de la provincia de Alicante y elementos asociados. Propuestas para su conservación y puesta en valor turístico [Tesis doctoral], Universidad Politécnica de Valencia[10].

Donati, A. y Pasini, P. (1996): Pesca e pescatori nell'Antichità, Milano, Leonardo Arte.

Giacopini, L. et alii. (1994): L'Itticoltura nell'Antichità, Roma, IGER. 

Lafon, X. (1998): "Piscinae et pisciculture dan le bassin occidental de la Méditerranée", JRA, 11, 573-581.

Rustico, L. (1999): "Peschiere romane", Mélanges de l´école française de Rome. Antiquité, 111(1), 51-66.



[1] En realidad, las referencias más antiguas a la acuicultura se remontan al 3500 a.C.

[2] (…) quam vivaria piscium in hoc clausa ut tempestatum periculum non adiret gula et quamvis acerrime pelago saeviente haberet luxuria portus suos in quibus distinctos piscium greges saginaret.

[3] Parecidos a los besugos.

[4] Tras su muerte, los peces de sus viveros se vendieron por 40.000 sestercios.

[5] Según Plinio (NH, IX, 172), el orador Hortensio lloró cuando murió la querida morena que cuidaba en su estanque cerca de Bayas, episodio que también se atribuye a Craso (Ael. NA, VIII, 4).

[6] Curioso que no se nos especifiquen los efectos de introducir especies de agua salada en lagos de agua dulce.

[7] El origen de este término es estrictamente medieval, pues, como era habitual en esa época, la lógica popular atribuía a la cultura islámica la creación de algo que no alcanzaba a comprender. Para ser más concreto, los lugareños creían que en esta piscina se bañaba una reina mora.

[8] Isleta de los Baños.

[9] En realidad, desde 2010 ya se tenían indicios de su existencia, como atestigua una publicación de la revista Zephyrus, en la Universidad de Salamanca.

CH I: Vigintiviratus

Presentamos la nueva sección de nuestro blog: RES PUBLICA. No podríamos encontrar un tema más relacionado con esta sección que tratar, a lo largo de varias publicaciones, el Cursus Honorum, es decir, la carrera política que todo ciudadano romano debía realizar si ansiaba honrarse a sí mismo como individuo y al Estado en particular. Es cierto que ya tratamos el cursus honorum desde nuestra sección de epigrafía, pero aquí lo enfocaremos desde un punto de vista más ameno y con información más completa, más allá de los aspectos fríos y formales de las categorías epigráficas.

Durante toda la etapa de la República, esta carrera política se fue modificando según la aparición de nuevas magistraturas para atender necesidades del Estado, hasta que quedó regulada  en el 180 a.C. por la Lex Villia Annalis, promulgada por el tribuno de la plebe Lucio Vilio; en la misma se estipulaba la ordenación de menor a mayor rango y las edades mínimas de desempeño del cargo. Y en esta publicación sobre la materia nos centramos en el primer peldaño del cursus.

El Vigintivirato estaba compuesto por un total de 20 jóvenes (17 años como edad mínima de acceso), encargados de colaborar y formarse en tareas importantes, quedando siempre a las órdenes de los senadores de alto rango; hablando en plata y trasladado al mundo moderno, asumimos que ejercían como becarios en un periodo de formación previo al inicio en el cursus honorum.

Dicha institución procedía del antiguo Vigintisexviratus republicano (26 magistrados), pero en época imperial quedaron suprimidos dos colegios (es decir, seis magistrados):

  1. Quattuorviri (IIIIviri) in urbe purgandis: encargados de la limpieza de las calles intramuros de Roma, quedando bajo las órdenes directas de los ediles.
  2. Duoviri (IIviri) extra urbe purgandis: velaban por la limpieza en los accesos a Roma, hasta un límite de una milla de distancia (abolido el 20 d.C.).

Así, en época imperial el listado de los 20 miembros quedaba articulado de la siguiente forma:

  • Decemviri (Xviri) stlitibus iudicandis: un total de diez jueces encargados de los casos en los que se dudaba de la ciudadanía romana de alguna persona.
  • Triumviri (IIIviri) capitales: eran tres jueces encargados de los casos criminales que afectaban a los ciudadanos, teniendo autoridad para condenarlos a muerte.
  • Triumviri (IIIviri) monetales (también triumviri aere auro argento flando feriundo): eran tres encargados que supervisaban el proceso de acuñación monetaria, aunque sus competencias quedaron muy reducidas ya en época imperial. Esto se debió a que los emperadores monopolizaron el control de acuñación de oro (aureus) y plata (denarius), mientras que los triumviri solo vigilaban la acuñación de bronce (ases) en sus múltiplos y divisores, así como el bronce dorado por zinc (sestercio), en cuyos reversos siempre figuraban las siglas S(enatus) C(onsultum).
  • Quattuorviri (IIIIviri) viarum curandarum: cuatro encargados del mantenimiento y conservación de las calles de Roma, siempre bajo las órdenes directas del praefectus urbi.

El lector atento observará que el conjunto de los 20 magistrados se repartían responsabilidades en tres grandes áreas: Justicia (13), Moneda (3) y Mantenimiento de obras públicas (4), quedando a las órdenes de magistrados de mayor rango. Particularmente interesante para los jóvenes resultaba la responsabilidad monetaria, pues en las acuñaciones podían inscribir el nombre de su gens, lo que resultaba una excelente herramienta de propaganda.

La mecánica era muy simple: cualquier joven interesado en iniciarse en el cursus debía ejercer un puesto en alguno de estos cuatro colegios durante un año, tras lo cual se incorporaría a una legión como tribunus laticlavius; sin embargo, solo existían veinte plazas dentro del vigintivirato, a diferencia de las veintiocho-treinta plazas del tribunado militar. Por tanto ¿cómo se cubría el excedente de plazas militares? Sencillamente algunos jóvenes senadores comenzaban su cursus directamente en el ejército, para pasar después a un puesto en alguno de estos colegios (muy excepcionalmente no ocupaban ninguno).

Aunque sobrevivió a las primeras épocas del Imperio, la realidad es que el vigintivirato terminó desapareciendo durante la segunda mitad del s. III d.C., junto con otras magistraturas republicanas suprimidas con el propósito de restar poderes efectivos al Senado.

Mostramos a continuación algunos ejemplos epigráficos de estas magistraturas iniciales:

 

Ejemplo 1 (CIL VIII, 11811 = ILPB, 103)

  • Transcripción: M(arco) VALERIO, [M(arci) F(ilio), QVIRI]/NA (tribv), QVADRATO, (decem)VIR(o) / STLITIBVS [I]VDICAN/DIS, TRIB(uno) [LA]TICLAVIO / LEG(ionis) III A[VG](vstae), Q(vaestori) A[VG(vsti)], PATRONO M[V]NICIP[II]. D(ecreto) D(ecvrionvm), P(ecvnia) P(vblica).
  • Traducción: Para Marco Valerio Cuadrado, hijo de Marco, de la tribu Quirina, decenviro de los procesos judiciales, tribuno laticlavio de la legión III Augusta, cuestor imperial y patrón del municipio. Pagado a expensas del público por decreto de los decuriones.

Fragmentos de la inscripción de Marcus Valerius Quadratus (imagen de https://journals.openedition.org/mefra/docannexe/image/6302/img-9.jpg)

Ejemplo 2 (CIL VI, 29683):  

  • Transcripción: L(vcio) AEMILIO / L(vci) F(ilio) GAL(eria) NASO/NI FABVLLI/NO / TRIB(vno) LAT(iclavio) / LEG(ionis) XX VAL(eriae) / VICT(ricis) (trivm)VIR(o) CAPIT(ali) / D(ecreto) D(ecvrionvm) PVBL(ice).
  • Traducción: Para Lucio Emilio Nasón Fabulino, hijo de Lucio, de la tribu Galeria, tribuno laticlavio de la legión XX Valeria Victrix y triunviro capital. Pagado a expensas del público por decreto de los decuriones.

Inscripción de Lucio Emilio Nasón Fabulino, conservada en los Museos Vaticanos, Roma (imagen de https://warwick.ac.uk/fac/arts/classics/warwickclassicsnetwork/romancoventry/resources/xx/screen_shot_2020-09-08_at_11.08.49.png)

Ejemplo 3 (CIL III, 6074 = ILS, 975 = IEph, 683)

  • Transcripción: M(arco) HELVIO L(vcii) F(ilio) FAL(erna) / GEMINO ((trivm))VIR(o) A(ere) A(rgento) A(vro) / F(lando) F(erivndo) SALIO PALATINO TRIB(vno) / MILIT(vm) LEG(ionis) XVI GERMANIAE / Q(vaestori) CAESARIS PRAET(ori) LEG(ato) MACED(oniae) / PRO PR(aetore) LEG(ato) ASIAE PRO PRAET(ore) / AD-LECTO INTER PATRICIOS A / DIVO CLAVDIO.
  • Traducción: Dedicado a Marco Helvio Gémino, hijo de Lucio, de la tribu Falerna, triunviro monetal, salio palatino, tribuno militar de la legión XVI Germánica, cuestor personal del emperador, pretor, gobernador de las provincias de Macedonia y de Asia. Elevado a la clase de los patricios por el divino Claudio.

Inscripción de Marco Helvio Gémino (imagen de https://www.britishmuseum.org/collection/image/831305001)

Ejemplo 4 (CIL II, 1172 = CILA II, 1, 15)

  • Transcripción: D(ecimo) CVTIO BALBINO / M(arco) CORNELIO POTITO / L(vcio) ATTIO IVNIANO / ROMVLO (qvattuor)VIR(o) / VIAR(vm) CVRANDAR(vm) / PIISSVMO(!) FILIO / BALBINVS PATER / PRISCA MATER.
  • Traducción personal: Para Décimo Cucio Balbino, Marco Cornelio Potito y Lucio Attio Juniano Rómulo, cuatroviro del mantenimiento de las vías y ¿piadosísimo? hijo. Dedicado por el padre Balbino y la madre Prisca.

 

Inscripción de Lucio Attio Juniano Rómulo (imagen de https://eda-bea.es/helper/img_wrapper.php?copy=+&img=1140.jpg)

Fuentes:

Corpus Inscriptionum Latinarum (CIL).

Corpus de Inscripciones Latinas de Andalucía (CILA).

Inscripciones de Éfeso (IEph).

Inscriptions Latines Païennes du musée du Bardo (ILPB).

Inscriptiones Latinae Selectae (ILS).

Tito Livio: Historia de Roma.

Bibliografía:

Bravo Bosch, M. J. (2010): "El cursus honorum en Roma", Anuario de la Facultad de Derecho de Ourense, 1, 27-42.

Cabrero Piquero, J. (2021): "Ser candidato en la Antigua Roma. El 'cursus honorum' en la República", La aventura de la historia, 275, 47-52.

Iglesias Gil, J. M. y Santos Yanguas, J. (2002): Vademecum para la epigrafía y numismática latinas, Santanter, J. M. Iglesias.

López Barja, P. (1993): Epigrafía Latina, Santiago de Compostela, Torculo. 

Pellicer Mor, J. L. (1996): "El 'cursus honorum' en la Roma republicana", Historia y vida, 337, 18-25.

Schaefer, H. (1958): "Vigintiviri", RE, VIII, A-2, cols. 2570-2587.

El milagro de los vagos

 

Todo comenzó cuando un flamante (y a la vez esmirriado) Augusto, ansioso por dar lustre y prestigio a su nuevo régimen, encabezó personalmente una campaña en el norte de la Península Ibérica para culminar la conquista de Hispania Citerior. De este modo acrecentaría los dominios de Roma y su imagen pública como pacificador y estabilizador del orbe. Sin embargo, los indígenas se lo pusieron tan complicado que la fatiga mermó su maltrecha salud, y no le quedó más remedio que retirarse a Tarraco para recuperarse (Dio. LIII, 25; Suet. Aug. 81), a un ritmo tan lento que, ante la falta de información, llegó a divulgarse en Roma el rumor de que su vida corría serio peligro (Hor. Od. III, 14). Le costó a Augusto casi dos años (26-25 a.C.) sanar por completo[1], gracias en parte a frecuentar aguas termales.

Que el princeps escogiese Tarraco para descansar no resulta extraño si se conoce su evolución como ciudad. En el 49 a.C. recibió de Julio César el estatuto de colonia romana por haberse celebrado allí la asamblea provincial, quedando al cargo de la nueva gestión de la ciudad el prefecto P. Mucius Scaevola; Escévola se ocupó, entre otras cuestiones, de asentar grupos de veteranos de las legiones y dirigir los nuevos trabajos censitarios y catastrales. Gracias a ello se formaría en la colonia un ordo decurionum, nombrándose duoviros y ediles que asumirían los trabajos edilicios de monumentalización de la colonia para aumentar su dignitas. En suma, Augusto escogió un buen lugar acorde a su rango, pero además, su presencia aceleró el crecimiento urbano de Tarraco, pues debía acoger toda la administración y gestión imperial que pasaba por las manos del emperador enfermo, y en ello jugaron un papel clave las élites locales, ansiosas por participar para ser recompensadas. De entre las muchas embajadas que recibió Augusto en Tarraco[2], una fue particularmente importante para los acontecimientos venideros y para esta publicación.

Se trataba de representantes de la ciudad griega de Mitilene, dirigidos por un tal Crinágoras[3], y deseosos por comunicar a Augusto que su ciudad le había consagrado un templo, acto que incluía la formación de un sacerdocio, la celebración de juegos, una festividad anual durante su natalicio, sacrificios y la inserción de su nombre en los juramentos. Es más, la muy orgullosa Mitilene había enviado copias de su decreto a distintas ciudades[4] jactándose del logro.

En un principio, esto no supuso ningún problema o contradicción para Augusto. Sí, es cierto: en Roma y el Occidente había insistido en no querer ser nombrado dictador o rey, e incluso había devuelto sus poderes supremos al Senado en un acto de “humildad” bien ensayada, conformándose con ser un simple “primer ciudadano”. Pero en Oriente la situación era otra: su consagración como dios permitía que las provincias orientales se olvidasen de la fama y fidelidad alcanzadas por Marco Antonio, y además, en el 29 a.C. Octavio ya había comenzado una política religiosa de carácter dinástico levantando en Éfeso y Nicea templos a Roma y Julio César (Dio. LI, 20). Sin embargo, el mensaje caló entre las élites locales de Tarraco.

Años después, estando Augusto sano y salvo en Roma, descubrimos que los tarraconenses le habían dedicado un altar, tal vez ubicado en la parte baja de la colonia[5]. La noticia nos llega a través de Quintiliano (Inst. VI, 3, 77), quien nos cuenta que la embajada de Tarraco deseaba anunciar al emperador que una milagrosa palmera había nacido en el altar que le habían dedicado; el hecho en sí resultaría asombroso e increíble si no fuese porque Quintiliano lo cuenta como mera anécdota para remarcar la campechana respuesta de Augusto: el princeps sin duda debía de ser un bromista sarcástico de mucho cuidado, pues regañó a los embajadores asegurando que esa palmera solo era consecuencia de que no se estaba haciendo uso del altar[6]. En realidad el hecho resultó ser más trascendente de lo que sugiere Quintiliano. Justo antes de la batalla de Munda, mientras las tropas de César talaban un bosque, apareció el brote de una palmera (árbol sagrado de Apolo), lo que fue considerado como un buen augurio para que César buscase un heredero, siendo Octavio el mejor candidato. Según Suetonio (Aug. 92, 1), la actitud de Augusto fue otra cuando brotó una palmera entre las juntas de las piedras de la acera en la misma puerta de su casa: con sumo cuidado la trasplantó al atrio de los dioses penates para hacerla crecer.

 

Ejemplo de altar funerario de mármol, datado en época Julio-Claudia, y dedicado por libertos y esclavos para su patrón y dueño, Q. Fabius Diogenes, y su esposa Fabia Primigenia. Conservado en el Metropolitan Museum de Nueva York (imagen de https://images.metmuseum.org/CRDImages/gr/original/29A_R18R4.jpg)

 

En consideración de Fishwick (1982), el milagro de la palmera de Tarraco tiene una explicación lógica. El famoso altar todavía no era una pieza maciza de mármol, sino un relleno interior revestido de losas de arenisca estucada o placas de caliza; no sería extraño que en ese relleno de tierra terminase brotando una planta típicamente autóctona del entorno mediterráneo. El milagro fue, no obstante, recordado mediante la acuñación de dupondios y semises[7]:

 

  • El primer modelo de dupondio (RPC I 218; ACIP 3258) representa en su anverso la cabeza radiada de Augusto, mirando a izquierda, con la leyenda DIVVS AVGVSTVS PATER; en el reverso tenemos el altar engalanado de cuyo focus brota una palma naciente, con la leyenda C(olonia) – V(rbs) / T(rivmphalis) – T(arraco). 
 
Dupondio de Tiberio, con representación de Augusto divinizado. Observad el detalle de la decoración del altar (imagen de https://www.tarragonaexperience.com/wp-content/uploads/2016/03/MONEDA-72-1024x717.jpg)

  • El segundo modelo de dupondio (RPC I 225; ACIP 3264) representa en su anverso la cabeza laureada de Tiberio, mirando a izquierda, con la leyenda TI(berivs) CAESAR DIVI AVG(vsti) F(ilivs) AVGVSTVS PATER; en el reverso tenemos el altar engalanado, de nuevo con palma naciente, y leyenda C(olonia) – V(rbs) / T(rivmphalis) – T(arraco).

 

Dupondio de Tiberio, donde se aprecia en el reverso el mismo patrón decorativo, aunque ligeramente más desgastado (imagen de https://www.acsearch.info/search.html?id=1379177)

 

El altar que aquí se nos muestra, evidentemente, no sería dedicado durante la estancia de Augusto, máxime cuando no era amigo de la pompa o de participar personalmente en semejantes ceremonias. Este altar inaugura el culto imperial en las provincias occidentales, difícil de entender para ciudadanos de tradición republicana, pero no para clientes y esclavos que rendían culto al genius de un patrono; así, para las élites locales, Augusto actuaba como un patronus todopoderoso con una red de fidelidad clientelar y militar. No es menos interesante mencionar el detalle de que el altar del reverso está decorado con el motivo augural de los bucráneos unidos con guirnaldas, así como una panoplia central de escudo y lanza[8], decoración muy similar a la que podemos encontrar en el Ara Pacis de Roma. Tal vez en época tiberiana ese altar milagroso ya fue remodelado con mármol para mayor dignidad de Tarraco, y lo hizo siguiendo el diseño del altar de la paz del Campo de Marte, inaugurado en el 13 a.C. (RGDA, 12).

 

Mármol (13 a.C.). Detalle del relieve de bucráneos y guirnaldas que decora el espacio interior del Ara Pacis de Augusto (fotografía propia)

No es casualidad que sea, durante esta fecha, cuando asistimos a una importante reforma provincial; en el caso particular de Tarraco, pasa a convertirse en caput urbs o principal ciudad de la provincia Hispania Citerior o Tarraconensis (Plin. Nat. III, 6), así como cabeza del nuevo conventus iuridicus. Es el mejor contexto para situar la monumentalización del altar, sirviendo Tarraco como laboratorio del naciente culto imperial. Desde entonces, afloraron por el Occidente nuevas iniciativas que buscaban copiar a los tarraconenses, en una carrera de peloteo provincial para ganar el favor de los emperadores, y que servía para unificar la lealtad al Imperio.

  1. El legado L. Sestio Quirinal dedicó en el 15 a.C. los Arae Augustae como marca geográfica del poder romano en las costas atlánticas más lejanas (Plin. Nat. IV, 111; Mela III, 13).
  2. En el 12 a.C. Druso dedicó un gran altar a Roma y Augusto muy cerca de Lugdunum, en la confluencia entre el Ródano y el Saona[9], lugar de reunión anual para el culto imperial de los delegados de las 60 naciones de las tres Galias.
  3. El Ara Ubiorum jugó el mismo papel en los confines del Rin para la proyectada provincia de Germania (Tac. Ann., 1, 39).
  4. Más trascendente fue la Ara Providentiae de Emerita, especialmente inspirada en el Ara Pacis de Roma.
  5. En el 12-13 d.C. la colonia Narbo Martius (capital de la Galia Narbonense) dedica un altar a Augusto en su foro.

Y es que el impacto visual logrado por los artistas que decoraron el Ara Pacis incentivó a las élites urbanas de las provincias occidentales a renovar sus ciudades con monumentos que no solo embelleciesen el espacio, sino que además, mediante el lenguaje de las imágenes, difundiesen la propaganda del nuevo régimen.

Con el paso de los años, para Tarraco un altar fue insuficiente, y cuando el gran Augusto falleció el 14 d.C., solicitaron a Tiberio la erección de un templo que consagrase la divinidad del difunto princeps, a lo que el sucesor accedió (Tac. Ann., I, 78), a sabiendas de que debía servir de modelo para el resto de provincias (exemplum provinciae); este acontecimiento coincide, precisamente, con la acuñación de monedas con anversos en los que Augusto ya es representado como divino, con una corona radiada, y la leyenda DIVVS AVGVSTVS PATER. El siguiente y excepcional paso (a decir verdad muy excepcional y único en la numismática) fue una acuñación tarraconense con la leyenda de anverso DEO AVGVSTO; esto implicaba elevar a Augusto a la categoría de auténtico deus (dios), y no meramente divus (divino).

 

Dupondio de Tiberio (RPC I, 222, ca. 15 d.C.). En el anverso se representa una estatua sedente de Augusto mirando a izquierda, sobre silla curul, sujetando pátera con mano derecha y cetro con la izquierda, y con leyenda DEO AVGVSTO. En el reverso se representa un templo octástilo con la leyenda C(olonia) V(rbs) T(rivmphalis) T(arraco) AETERNI - TATIS AV - GVSTAE (imagen de https://rpc.ashmus.ox.ac.uk/coin/150470)
 

 

Fuentes:

Ancient Coinage of the Iberian Peninsula (ACIP).

Augusto: Res Gestae.

Dión Casio: Historia Romana.

Horacio: Odas.

Paulo Orosio: Historia contra los paganos.

Plinio el Viejo: Historia Natural.

Pomponio Mela: Sobre los lugares del mundo.

Quintiliano: Institutio oratoria.

Roman Provincial Coinage (RPC).

Suetonio: Vida de los Doce Césares.

Tácito: Anales.

 

Bibliografía:

Aquilué, J. et alii. (1998): Tárraco. Guía Arqueológica, Tarragona, El Mèdol.

Bendala, M. (1999): “La Paz Augusta y la romanización”, en Almagro Gorbea, M. y Álvarez Martínez, J. Mª. (eds.), Hispania. El legado de Roma, Zaragoza, Ministerio de Educación y Cultura,127-137.

Fernández Ochoa, C. (1995): “Conquista y romanización de los astures”, en Astures. Pueblos y culturas en la frontera del Imperio Romano, Gijón, Asociación Astures. Gran Enciclopedia Asturiana, 89-97.

Fishwick, D. (1982): “The Altar of Augustus an the Municipal Cult of Tarraco”, MM 23, 222-233.

Liverani, P. (1995): “Nationes et ciuitates nella propaganda imperiale”, RM 102, 219-249.

Ruíz de Arbulo, J. (2009): “El altar y el templo de Augusto en la Colonia Tarraco. Estado de la cuestión”, en Noguera Celdrán, J. M. (ed.), Fora Hispaniae. Paisaje urbano, arquitectura, programas decorativos y culto imperial en los foros de las ciudades hispanorromanas. Actas del Seminario de Lorca del 23 al 27 de septiembre de 2002, Murcia, Museo Arqueológico de Murcia, 155-189.

Ruiz de Arbulo, J. (2015): “Tarraco y Augusto entre la República y el Imperio”, en López Vilar, J. (ed.), Tarraco Biennal. August i les províncies occidentals 2000 aniversari de la mort d’August. Actes del 2on Congrés Internacional d’Arqueologia i Món Antic (26-29 de noviembre de 2014), vol. 2, Tarragona, Fundació Privada Mútua Catalana, 151-166.

Teja, R. (1999): “Las Guerras Cántabras”, en Muñiz Castro, J. A. e Iglesias Gil, J. M. (coords.), Cántabros. La génesis de un pueblo, Santander, Comisión del Centenario de Caja Cantabria,127-155.

Trillmich, W. (1999): “Las ciudades hispanorromanas. Reflejos de la metrópoli”, en Almagro Gorbea, M. y Álvarez Martínez, J. Mª. (eds.), Hispania. El legado de Roma, Zaragoza, Ministerio de Educación y Cultura,163-174.

Zanker, P. (1992): Augusto y el poder de las imágenes, Madrid, Alianza.



[1] Esta situación le obligó a asumir su octavo y noveno mandato como cónsul sin estar presente en Roma.

[2] A destacar la embajada de indios y escitas (Orosio, 6, 21, 19-20), que recorrieron todo el orbe para poder encontrarse con Augusto en Tarraco, de igual modo que una embajada de hispanos y galos se encontraron con Alejandro Magno en Babilonia.

[3] Poeta protegido por Octavia.

[4] Pérgamo, Actium o Nicópolis, Brindisi, Tarraco y Massilia (IGRR IV).

[5] Pues fue erigido a iniciativa de la colonia y no de los representantes de la provincia.

[6] Et Augustus, nuntiantibus Terraconensibus palmam in ara eius enatam, “Apparet, inquit, quam saepe accendatis”. La respuesta de Augusto sirve a Quintiliano para exponer un ejemplo de agudeza e ingenio propios de la inventio, la búsqueda de argumentos en una exposición y la elocutio o capacidad para expresarlos.

[7] Todos acuñados con posterioridad al 15 d.C. También se conservan ejemplos de semis (RPC I 231, ACIP 3271), en los que aparece en el anverso un toro de pie mirando a derecha, claramente en alusión al sacrificio del mismo frente al altar del reverso.

[8] Muy probablemente servían para conmemorar la primera victoria de Augusto en la campaña del 25-19 a.C. contra astures y cántabros.

[9] Ara Romae et Augusti ad confluentes Araris et Rhodani.

PRIMVS INTER PARES

Mare Nostrum I: Monorremes y Birremes

  Cuando pensamos en una batalla naval romana, lo normal es imaginar una enorme galera cargada de soldados, con un espolón de bronce en la...

POPVLARES